MEMORIA 1999-2000

 

Por fin, este periodo ha permitido que los tres pilares básicos del trabajo de gabinete de la Sociedad hayan alcanzado “velocidad de crucero”, dichas líneas de trabajo son:

  1. Catálogo Espeleológico de la ZMB, elaborado en la potente, a la vez que sencilla, base de datos FileMaker. Ha finales del 2000 el número de registros (cavidades) introducidos en el catálogo es de 429, restando aún bastantes elementos por catalogar. En este momento se está realizando una remodelación de la “fachada” del catálogo, ya que los cinco años transcurridos desde que dio inicio el diseño y elaboración no pasan en balde. Además, se está estudiando la viabilidad de volcar el catálogo a la red para poder acceder mediante acceso controlado y permitiendo su actualización “on-line” por los miembros de la Sociedad. Por tanto, aparte del lavado de cara, el siguiente paso a dar con el catálogo es ponerlo al alcance de todos para consulta y con acceso restringido para modificarlo. Ya veremos...
  2. Vectorización de topografías; en este caso si que no hay marcha atrás, la realización de las topos en formato informático ha relegado al olvido los rotrings, poliéster y demás elementos de rotulación, así como los tediosos e irreversibles procesos de presentación a tinta de las topos. Tras más de cuatro años, el balance es netamente positivo respecto a la elaboración tradicional, incluso algún grupo vizcaíno ya ha tomado ejemplo. Por ello se ha incluido un artículo en la sección de Aportaciones Personales de este mismo Boletín, en el que se hace un repaso del método, con sus pros y contras frente al sistema tradicional.
  3. SIG (Sistemas de Información Geográfica). Bien, ya disponemos de un catálogo (base de datos) que contiene la información textual de las cavidades y una información gráfica como son las topos, mapas geológicos y otros planos temáticos. Ahora sólo queda integrar toda esa información en apariencia poco miscible, ahí es donde entran en juego los SIG. Estas técnicas encuentran en la Espeleología un fenomenal campo de actuación, ya que en el fondo nuestra actividad se encarga del estudio de elementos georeferenciables, es decir, elementos que ocupan un determinado lugar en el espacio, por supuesto nos referimos a las cavidades. Hoy por hoy, un buen SIG es la simulación o modelo más próximo a la realidad que podemos mostrar de un fenómeno complejo, como puede ser un macizo kárstico. Por supuesto, cuanto más complejo y completo, más se aproximará a la realidad. Esto no sólo contribuye a una rápida compresión del fenómeno, sino que además nos va a permitir realizar numerosos análisis en función de cualquier variable contemplada en la información introducida. En el texto adjunto de esta misma página se describe un ejemplo de aplicación de un SIG en el estudio de un karst, con el se pretende apuntar alguna de las posibilidades que ofrece esta técnica, cuyo único límite es la imaginación del usuario.

 

 

DOCUMENTACIÓN.

Continúa la línea documental centrada en la revisión de “papelotes” y planos mineros almacenados en el Archivo General de la CAV (Gazteiz); siempre a la caza y captura de esa “cueva natural” o “soplado” que en ocasiones era reflejado en los diversos documentos y planos. Esta revisión también permite el rescate de topónimos pre-mineros.

 

Otra línea de trabajo es la recopilación de datos geológicos en las diversas áreas de estudio, con la finalidad de ir integrándolos en los correspondientes levantamientos geológicos de detalle que se encuentran en curso. Gracias a esta actuación, esperamos que toda esa información geológica “privilegiada”, a En el ámbito de un estudio espeleológico, queremos determinar que factores han controlado el desarrollo de un determinado eje de drenaje en un karst.

 

Como buenos espeleólogos, sabemos que dichos drenajes subterráneos se ajustan a discontinuidades de los materiales. Así que nuestro análisis va a tener que poner en juego en un principio dos tipos de información: un mapa geológico, las poligonales topográficas de las cavidades y los puntos de absorción- emisión. Si hacemos un análisis de proximidad (buffer) entre las poligonales y las discontinuidades estructurales podremos determinar que estructuras favorecen el drenaje y cuales no. Esto no tiene porque ser blanco o negro, pudiendo definir valores de resistencia al paso del agua en función de las características de dichas estructuras (dirección, buzamiento, mineralizaciones, carácter, etc). Ahora que ya hemos establecido una escala de “resistencia” al drenaje, podemos ir a otra zona del mismo macizo en el que no conocemos su entramado subterráneo y aplicarle un análisis de ruta óptima. Es decir, con nuestro mapa estructural, nuestra escala de resistencia al drenaje y los puntos de alimentación y desagüe le pedimos a la aplicación que nos determine las posibles rutas de mínima energía (las más fáciles) entre las entradas y la salida del sistema. Aún se puede llevar más lejos el análisis, pues esas rutas también las podemos cuantificar con el fin de obtener nuevas hipótesis de trabajo. Por ejemplo, no sería descabellado pensar que en las rutas más fáciles el drenaje será más rápido, realizará trayectos más lineales y se establecerán condiciones vadosas de excavación. Por contra en las rutas que ofrecen mayor resistencia al drenaje, éste tendrá muchas posibilidades de ser muy tortuoso, de baja energía y posiblemente en regímenes freáticos que favorecerán el desarrollo de complicados enrejados freáticos.

 

Este es sólo un ejemplo del amplio campo de posibilidades que se abren ante la utilización de un SIG en el estudio del karst. Es un proyecto de largo plazo pero Burnia ya ha empezado, esperamos que pronto se animen más grupos pues el camino en solitario, aparte de aburrido, es más lento y lleno de errores difíciles de apreciar en la soledad.

 

 

ÁREA DOCENTE.

Otro componente de Burnia ha participado como docente en el área de geología del karst referente a los cursos de Iniciadores Deportivos de la EEE correspondientes a 1999 y 2000. En este último año, también formó parte del equipo docente del primer Monográfico de Geología Kárstica organizado por la Escuela Española de Espeleología.

 

 

DIVULGACIÓN.

Dadas las dificultades inherentes a la publicación clásica y a lo poco maduros que están la mayoría de los estudios de zona, seguimos optando por una divulgación que demande pocos recursos económicos. En esta línea, continuamos con los Boletines Burnia que, con cada vez mayor alcance, cumplen dos importantes funciones. De cara al exterior, nos permite exponer nuestros trabajos, a la vez que constituye una grata tarjeta de presentación. Puertas adentro, cumple un importante papel informativo para aquellos miembros de la Sociedad menos activos y como reflejo imperecedero de la actividad desarrollada.

 

 

VISITAS

Pese a las actividades hasta ahora comentadas, no faltó oportunidad para realizar visitas a otras cavidades como Tonio-Cañuela, Caballos- Valle, Regato Calero II, el Hoyón II, torca del Carlista, sima del Enjambre y cova Sant Josep (Castellón), entre las más destacadas. También se colaboró en las labores de zona de otros colectivos, como el espeleobuceo de la mayor surgencia de Picos, el Oyu l´Madre Madre, por parte del Ensame Aguarón.

 

 

ESPELEOSOCORRO

Tampoco hay que olvidar las actividades relacionadas con el espeleoSOS, se puede destacar la participación de un miembro de la Sociedad en el accidentado simulacro, acabado en rescate real, celebrado en el sistema Lecherines (Huesca) en el 2000 por el espeleosocorro aragonés. También se realizaron diversas prácticas en cavidades de zona como torca Arnabal, 1Mt-6 y, otro componente de la Sociedad, tomó parte en las actividades organizadas durante el pasado bienio por el EEL (Baltzola, Aralar, Mairu).